La comunidad tepehua del municipio de Huehuetla contempla numerosas tradiciones para diferentes fiestas a lo largo del año, específicamente la Danza de los Pastores o de los “Tambulanes” que, lleva a cabo, la comunidad indígena Tepehua.
Alberto Palemón Flores Aparicio, cronista de esta demarcación comentó a Periódico Ruta, que, durante más de 100 años, “este ritual, es escenificado por lugareños, principalmente niños y niñas, que rinden honores al Niño Jesús, luego de su nacimiento y solo se ejecuta cuando llega la Navidad, cada 31 de diciembre”.
La Danza de los Pastores -agregó-, contempla un recorrido por las diferentes calles de Huehuetla, cuyo punto de partida, es el barrio tepehua, hasta llegar al atrio de la Iglesia.
Dos capitanes, llevan en la mano un palo como de cinco metros, al que también le llaman, vara tronadora”, rematada con moños de papel crepé.
Uno de estos moños representa al sol y el otro podría representar a la virgen o la luna o la estrella de la mañana.
Durante este trayecto, se pueden escuchar las notas de un trío huasteco, que interpreta música tradicional indígena.
Pero todo comienza desde el día anterior y luego de haber bailado toda la noche, al acudir a la iglesia, le al niño Dios y lo arrullan.
Flores Aparicio dijo también, que el simbolismo de esta actividad parece asociar la idea del nacimiento de Cristo y la de su ascensión, evocada por las grandes varas.
Esta danza evoca a los pastores que llegaron adorar al niño Dios. “De acuerdo con el misticismo de esa región cafetalera, cuando nace el Niño Dios, la serpiente baja de las montañas para morderle; de repente aparece la malinche acompañada de los pastores y golpea al reptil dos veces con el bastón y la mata”, expresó.
La Danza de los Pastores, es ejecutada por nueve niños y nueve niñas, que se colocan en dos hileras alternados.
Si bien los capitanes llevan un palo, cada uno de los danzantes porta una vara de aproximadamente seis metros de longitud, que, en la parte superior, se le coloca un círculo también de carrizo que se asemeja al sol y también le ponen tiras de papel mismos que le dan vistosidad al quedar colgando.
Finalmente, Flores Aparicio dijo que, esta tradición poco a poco se ha ido apagando puesto que algunos jóvenes tepehuas ya no quieren participar.
“Hay personas que envejecieron y otros que ya murieron, por lo que estamos trabajando junto con las autoridades para que estas costumbres y tradiciones no se pierdan ya que, también son atractivas para el turismo”, concluyó.
