La participación de la denominada ICE en nuestro vecino del norte, ha generado una vez más un sin número de reclamos ante una muerte más, a causa de su nula garantía de derechos humanos.
Lo anterior si bien es lamentable, parece que es aún peor el darnos cuenta que no es de extrañar estas acciones puesto que, ante la existencia de un grupo armado dentro de un país con el objetivo de generar violencia por motivos de discriminación, es difícil pensar que no causará la tragedia de la cual hoy nos lamentamos.
No obstante, no es la primera vez que la discriminación en las fuerzas policiales de Estados Unidos, genera la perdida de una vida y ello solo representa una sistemática violación a los derechos humanos.
En tal sentido, no solo el descontento social sino la injusticia permea en las ciudades que consideran y con razón, que quienes deben representar la fuerza de la ley representan la injusticia y ello da como consecuencia, la perdida de la credibilidad en un sistema que es la base de Estado de Derecho.
Pensar lo contario implicaría que la simple fuerza, es suficiente para mantener el poder y la historia nos ha demostrado ese error, una y otra vez.
Es seguro que la única manera que tiene nuestro vecino del norte, para mantener no solo la paz sino la cordialidad y la justicia en sus calles, es la protección de los derechos humanos.
Muchos países incluido el nuestro, han visto las consecuencias de la pérdida de la confianza en el estado, como una trágica caída de nuestras instituciones que mucho nos ha costado y nos sigue costando recobrar.
No existe otra manera de mantener la paz y la cordialidad de una nación, solo a través de la justicia y la confianza en instituciones sólidas y democráticas.
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