En Tulancingo, no existe un número exacto de monumentos, estatuas y bustos de personajes que formaron parte del patrimonio cultural, ya que algunos no están inscritos en el catálogo del INAH.
La mayoría de estas obras, forman parte de la entidad de los tulancinguenses, dijo Guadalupe Rodríguez Uribe, titular de Cultura del Municipio de Tulancingo, Hidalgo. Pero solo están contabilizados 9 monumentos y 5 bustos, pero no todos están registrados ante el INAH.
El Hemiciclo a Juárez, fue construido en el año 2010, cuando el entonces presidente municipal, Jorge Márquez Alvarado, inauguró el Bicentenario.
El Monumento a Benito Juárez, fue inaugurado el 21 de Marzo de 1957.
Los monumentos Emiliano Zapata y a Miguel Hidalgo, en los bulevares que llevan sus respectivos nombres, fueron edificados en 1985, por iniciativo de Guillermo Rosell de la Lama, entonces gobernador de Hidalgo.
También se encuentran, los monumentos al Maestro Desaparecido, ubicado a la entrada del Panteón San Miguel, así como a los de la Libertad de Expresión y de los Escritores, ubicados en el Jardín la Floresta.
En Tulancingo, una de las estatuas más emblemáticas, es la de Santo, el Enmascarado de Plata. Por su parte, justo en el corazón ciudad, es decir en la Floresta, se encuentra la escultura de Bob Athenour, quien fue el creador del Comité de Cuidades Hermanas de Tulancingo-Pleasenton, California.
En cuanto a los bustos, se cuentan con los de Javier Rojo Gómez, exgobernador de Hidalgo; Jorge Márquez Alvarado, expresidente municipal de Tulancingo, de Óscar Bitar Hadaad, también expresidente municipal y diputado local; de Proceso Sánchez Ortega, reconocido a nivel mundial como impulsor de la medicina homeopática y de Josefa Ortiz de Domínguez, heroína del Movimiento de la Independencia de México.
En cuanto al mantenimiento y limpieza de estas efigies, Alberto Santuario Elías, director de Servicios Municipales de Tulancingo, dijo que el personal se encarga de estas actividades, sobre todo cuando son los aniversarios luctuosos o natalicios de los personajes, sin alterar las estructuras o formas tanto de las estatuas como de los monumentos o bustos.
