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(Por Karla García Ávila) Viernes, 24 de Marzo de 2017 -- 6:18 am

  

Sexualidad y síndrome de Down

 

 

En diciembre de 2011, la Asamblea General designó el 21 de marzo Día Mundial del Síndrome de Down.  El síndrome de Down es una combinación cromosómica natural que siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud.

 

Con esta celebración, la Asamblea General quiere aumentar la conciencia pública sobre la cuestión y recordar la dignidad inherente, la valía y las valiosas contribuciones de las personas con discapacidad intelectual como promotores del bienestar y de la diversidad de sus comunidades. También quiere resaltar la importancia de su autonomía e independencia individual, en particular la libertad de tomar sus propias decisiones.  Como parte de la atención integral a personas con sindrokme de Down es necesario incluir la sexualidad.

 

Me permito compartir un extracto de    que resalta la importancia de abordad la sexualidad como tema importante en la atención integral de discapacidades en especial a personas con síndrome de down.

La sexualidad tiene una importancia especial en el desarrollo psicológico del niño. La curiosidad por el sexo es una manifestación de un interés que madura progresivamente, y varía según la edad, la relación con los padres, el medio sociocultural, la inteligencia y la personalidad. Sus expresiones van más allá de la genitalidad, se amplía a la esfera afectiva, la conducta y los sentimientos, y están sujetas a modificaciones por la experiencia y el aprendizaje.

Los niños con el síndrome de Down presentan un desarrollo psicosexual semejante a los niños de la norma, pero por sus propias características es un poco más lento, depende del grado de afectación intelectual que presenta el individuo, lo cual no impide que llegue a manifestar sentimientos e interacciones sociales. En la generalidad son sociables, cariñosos, le gusta compartir con otros niños, no le temen a los extraños y se relacionan fácilmente.

Nuestra sociedad aún conserva prejuicios y tabúes acerca de la sexualidad en estas personas, como por ejemplo, que no tienen sexualidad, que son eternos niños y que la sexualidad en ellos no debe despertarse, que no tienen sentimientos sexuales como el resto de la población, o que no deben tener actividad sexual. Estos prejuicios limitan el desenvolvimiento de estas personas desde el punto de vista social y espiritual desde la niñez, aumentando en la adolescencia y la adultez, y son solo producto de temores, desconocimiento, encubrimiento y rechazo, siempre en nombre de la protección.

 También son una violación flagrante a los derechos sexuales de estas personas: derecho a la propiedad de su cuerpo, tener privacidad, derecho a recibir información acerca de este tema, explorar su cuerpo y descubrir sus fuentes de placer sexual.   El significado de la sexualidad para estas personas tiene el mismo principio que para el resto: la posibilidad de desarrollo, la expresión de sentimientos, la comunicación y el amor, pero la sociedad y la familia no se encuentran totalmente orientadas acerca del tratamiento de la sexualidad en estos pacientes, por lo que necesitan más información

Los padres de niños con el síndrome de Down están necesitados, al igual que otros familiares, de recibir una buena educación y orientación sexual para el proceso de aprendizaje en sus hijos. En muchas ocasiones se trata a estos niños por las enfermedades asociadas al síndrome genético o por las necesidades educativas especiales relacionadas con el retraso mental, y no se tienen presente las orientaciones sobre la sexualidad, que deben incluirse desde la más temprana infancia para satisfacer sus curiosidades sexuales y prepararlos para las diferentes etapas de la vida. 

 

La falta de información, el desconocimiento de los padres de elementos básicos para el tratamiento de la sexualidad en ellos mismos, provoca una errónea conducción de esta en sus hijos. A pesar de existir programas de educación sexual para los niños, estos no son totalmente efectivos si no contamos con la comprensión y la participación de los padres.  De allí la importancia que no sólo la información sobre sexualidad se limite a la persona con el síndrome, sino todos los que le rodean tendrían que tener la información.

 

La sexualidad es inherente a toda persona sin importar condición, así que todos debemos procurar el ejercicio de la misma de forma responsable y satisfactoria.  Y como derecho la información y educación sobre sexualidad debe ser científica, objetiva y libre de prejuicios, juicios y mentiras.

 

 

 

 


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