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(Por Karla García Ávila) Viernes, 8 de Noviembre de 2019 -- 8:20 am

  

Masculinidades

 

La forma de vivirnos como hombres o mujeres ha venido cambiando generación a generación; de tal forma que al día de hoy la revolución sexual, el feminismo y la libertad de expresión comienzan a ver sus resultados.

 

El feminismo surge como un movimiento que cuestiona y trata de erradicar al sexismo; el sexismo como una forma de sobresaltar y atribuir privilegios al género masculino, y someter al género femenino.  De tal forma que con el movimiento feminista se coloca a la mujer en un lugar de igualdad ante los hombres; en cuanto a sus aspectos políticos, económicos y sociales.  Y si bien aún el movimiento feminista tiene mucho que hacer para lograr la igualdad y la libertad total de las mujeres; se han visto grandes avances y hoy en día las mujeres son libres de estudiar, escoger profesión, ocupar puestos estereotipadamente masculinos, entre otras cosas.

 

Pero ¿Qué ha pasado con el género masculino (con los hombres)? En esta revolución sexual y de movimientos que visibilizan a las mujeres; el género masculino directamente se ha tenido que adaptar a las nuevas formas de ver y de relación entre géneros.  Y no le ha sido fácil.

 

Comenzando porque psico-socialmente construir la masculinidad es  no ser femenino; es decir, se es hombre en tanto no te pareces ni actúas como mujer; entonces al cambiar la estructura femenina deja a los hombres en un limbo estructural.  Deja te pongo un ejemplo:

 

Cuando a un hombre se le dice que es hombre porque hace actividades de hombre; pero hoy en día hay muchas actividades que en generaciones anteriores sólo les pertenecías a los hombres y que hoy hay muchas mujeres haciéndolo (la medicina, la ingeniería); entonces eso que le reafirmaba al hombre hoy en día ya no lo define como tal.

 

Así, ha ido cambiando la estructura de la masculinidad y la feminidad; y en este caso entonces los hombres se comienzan a cuestionar si es necesario un movimiento que les redefina.  Hoy, hombres y mujeres (al menos en nuestra sociedad) tenemos libertad de elección: de profesión, de matrimonio, de tener hijes, de expresarnos emocionalmente, etc.  Pero algunos hombres que han crecido en el patriarcado y el sexismo (machismo) les es incómodo (aunque necesario) adaptarse a estos cambios.

 

Las nuevas masculinidades, surgen ante la necesidad de los hombres de poder ejercer la libertad ante el machismo y sexismo que les limita a una sola estructura de ser hombre.  Es decir, lo que imperaba para los hombres es ser, fuertes, violentos, insensibles, proveedores, no femeninos, entre otros aspectos.  Y cualquier hombre que se atreviera a no ser así, le era cuestionada su masculinidad y no hay mayor ofensa que decirle a un hombre que no es hombre.

 

De allí que las nuevas masculinidades proponen que el hombre se sienta libre de “no ser” lo que se espera estereotípicamente de un hombre (macho alfa) y aun así su masculinidad no se vea trastocada o cuestionada.

 

Hoy muchos hombres se permiten ser sensibles (llorar), hacer labores estereotipadas femeninas (labores domésticas), se pueden asumir como cuidadores  de los hijes, pueden decidir casarse o no (y no considerarse gay), pueden ejercer profesiones como la puericultura, enfermería, etc .Incluso pueden vestir diferente, interesarse por su aspecto, ser vanidosos. En fin, también pueden atender sus propios deseos y necesidades sin cuestionarse si su masculinidad se verá afectada o no. 

 

Y es que no se trata de que los géneros estén en continua lucha, sino más bien, de que ambos géneros se sientan libres de poder ser como mejor se sientan ser.  Y hacer que la sociedad acepte estas nuevas formas de ir en la vida siendo hombres y mujeres.


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