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(Por Lorenia Lira) Martes, 14 de Mayo de 2019 -- 3:13 am

  

Juegos prohibidos en Tulancingo

 

 

Durante el periodo virreinal era mal visto el ocio, sobre todo el visible, es decir, la gente que no hiciera nada o jugara en la calle. La vagancia era considerada un delito, reprochable desde el punto de vista moral y un peligro para la sociedad. El trabajo colectivo estaba además debidamente reglamentado, por ejemplo, los vecinos debían organizarse para hacer rondas y vigilar por las noches la ciudad. En el bando de policía y buen gobierno de Tulancingo del año de 1841 se habla de juegos prohibidos. Los juegos prohibidos en general, eran en los que se apostaba, y como justificación para la prohibición se ponía como ejemplo a varias personas que perdieron fortuna, honor o cordura por apostar.Se prohibía también jugar en las calles o parajes públicos los siguientes entretenimientos: rayuela, naipes, pituna, palino, tabla, dados y papelote (papalote).Estos últimos solo se permitían en las plazuelas o fuera de la ciudad. Estaba prohibido volarlos en las azoteas, bajo multa de 5 pesos y “una reprehensión paternal para los niños y una severa aprehensión a sus padres” (Sic). Los mismos términos aplicaban para los juegos de pelota: solo podían jugarse en las plazuelas o fuera de la ciudad. La razón por la que se prohibía volar papalotes es por los trágicos accidentes infantiles que conmovieron a la Nueva España, derivados  por hacerlo en las azoteas.

Había lugares donde sí se podía jugar: en ese mismo bando de policía y buen gobierno de Tulancingo de 1841, en su apartado 9, dice a la letra que: “Todas las casas donde haya juegos públicos permitidos, se cerrarán a las diez de la noche, y sí después de esta hora se encontrasen abiertas, pagará el dueño o arrendatario, cinco pesos de multa o sufrirá seis días de prisión”. Además, de que ningún lugar que vendiera licores podía permitir que se realizaran juegos bajo pena de multa por 25 pesos y de una multa más alta si además los juegos fueran prohibidos.

Los juegos de gallos por ejemplo si se podían realizar en un lugar establecido para ello, pero no en la calle

Estaba prohibido también dar bolo en los bautizos, ya sea aventando el dinero o dándolo en la mano, a quien se le encontrara ebrio en las calles, plazas o plazuelas se le imponían seis días de obras públicas. Toda diversión pública nocturna debía comenzar entre las siete y las ocho de la noche, de otro modo causaría una multa

En 1913, el presidente Juvencio Vargas  todavía prohibía que se jugara en las cantinas, en las calles o sitios públicos, no se podía jugar trompo,canicas, pelota, que se elevaran papalotes en las azoteas, en dicho reglamento dice que ni el mismo presidente podrá jamás autorizar el establecimiento de juegos prohibidos y se usara a toda la fuerza pública para perseguir tal delito. También se prohibía que las tabernas tuvieran divisiones para evitar que jugaran ahí dentro y se habla de prohibir la vagancia.

 


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