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(Por Lorenia Lira) Martes, 24 de Abril de 2018 -- 5:11 am

  

Fidelio Alonso Jiménez

Uno de los últimos impresores de Tulancingo

 

 

Uno de los oficios en peligro de extinción, es el de Impresor, esto debido a las computadoras, las impresoras y todas las nuevas tecnologías que han desplazado a la maquinaria de antaño. Entre esta modernidad, destacan algunos héroes que se niegan a claudicar, como es el caso de Don Fidelio Alonso, que hasta la fecha, trabaja en su imprenta llamada “Toluca”.

Fidelio Alonso Jiménez nació en la Cd. De Toluca en 24 de abril 1936. Viviano Alonso Aburto y Soledad Jiménez Rodríguez fueron sus padres. Fue el mayor de 3 hermano. Tenía alrededor de 12 años cuando entró a la imprenta y papelería “Libertad” en Toluca,  el dueño era Adolfo Estrada, y ahí aprendió el oficio en dos años. Se fue a otra imprenta en donde aprendió encuadernación. Desde muy joven se fue de Toluca. Se acordó que en Tulancingo tenía un tío y vino a visitarlo en noviembre de 1956. El tío se llamaba Guadalupe Alonso era el encargado de la Comandancia de la Policía.

Recuerda a un Tulancingo muy barato en la década de los 50’s, la comida costaba 3 pesos. Hizo amigos y le dijeron que se quedara. Había varias imprentas: el dueño de la imprenta El modelo, era el profesor Aurelio Jiménez, esa imprenta estaba antes de llegar a Juárez en Hidalgo. Había otra que se llamaba Imprenta Rodríguez. El arte estaba frente a la presidencia en la calle de Hidalgo. Había otra que se llamaba Imprenta Murcia cuyo dueño, que se apellidaba Murcia era pintor.

Don Fidelio fue a pedir trabajo en la imprenta Rodríguez, casualmente un trabajador se iba a ir a  laborar a Colomer y ese mismo día por la tarde le indicaron que le daban el trabajo. Rodríguez era muy buen impresor, era papá de Enrique Rodríguez el director de la orquesta Tollan. Don Fidelio estaba atónito porque en el Bajio ganaba 6 pesos diarios y al llegar aquí, le dieron 16 pesos y era muy barato vivir. Él pensó en quedarse aquí. Duro varios meses, durante los cuales conoció a su esposa Rebeca Herrera González,  en el club de una estación de radio 620, su tío Donato lo llevaba a ese club en donde ella cantaba. Fueron novios pocos meses y se casaron inmediatamente. Tuvieron 8 hijos, él siempre quiso tener una familia numerosa.

Dos años estuvieron sin tener hijos, se fueron a Oaxaca, Puebla Tlaxcala y aquí sentaron cabeza pensaron que hacer y se dedicaron al comercio, y de ahí fueron sacando para comprar cosas para la imprenta. Se tardaron años en poner la imprenta frente al Asilo, Imprenta Gemsyl. Ellos vivían en Libertad abajito de los Ángeles, entre los dos esposos trabajaban la imprenta. Esa imprenta estuvo solo un año, ya de ahí se llamó Imprenta Toluca. Así se llama hasta la fecha.

Actualmente hay unas 10 imprentas en Tulancingo. Don Fidelio escribió un libro porque a sus hijas les dejaban de tarea cosas de Tulancingo y no encontraban libros con información. Hizo un millar, aún le quedan unos 300. Don Fortino Velasco le dio un stand en la feria para vender su libro que costaba en aquella época, 5 pesos. Conoció a  Don Gilberto Izurieta que tenía una ferretería también en 1 de mayo. Don Gilberto Izurieta se encargó de buscar información. El sr, Delgadillo que había sido obrerole contaba cosas sobre la historia de Tulancingo. Él quería que su libro fuera leído por la juventud.

Tienen 17 nietos, 7 bisnietos. Él quiere que la gente se enteré más de lo que fue Tulancingo, que era un lugar en el que se quedaban muchos españoles por el clima, gente buena con la que hizo amistad. Aquí llegó para quedarse, él cree que va  a morir aquí.

 

 


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