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EN BUSCA DEL CIUDADANO

(Por Enrique López Rivera) Viernes, 23 de Junio de 2017 -- 5:08 am

  

 

Pájaros en el alambre

 

 

¿Para qué espiar? ¿Qué ganan los que indagan en vidas ajenas? ¿Qué tipo de información puede ser utilizada para denostar a una persona? ¿Cuántos recursos gasta el Estado en estos menesteres? ¿Es válido en un sistema democrático espiar a los adversarios políticos?

Todas estos cuestionamientos vienen a cuenta porque nos enteramos recientemente que el  gobierno federal pagó varios millones de dólares para espiar a uno grupo importante de periodistas, activistas de derechos humanos, dirigentes de partidos de oposición y otros personajes que pudieran ser “peligrosos para el gobierno”.

Lo anterior, es insostenible. A mi juicio, ningún gobierno tiene la necesidad de utilizar estos mecanismos –por demás vulgares– para hacer política. Con esas formas, aparte de enrarecer el ambiento político, se juega con los elementos más deplorables como la calumnia, la amenaza y la difamación.

Por tanto, el gobierno de México demuestra con este hecho dos cuestiones muy claras. La primera apunta a una cuestión de lógica elemental: esta administración está dispuesta a utilizar estas artimañas para lograr sus objetivos.

Es decir, las buenas formas para hacer política: la negociación, el acuerdo, los consensos son sustituidos para espiar y conocer la vida privada de los adversarios y después chantajearlos o someterlos.

La segunda cuestión que se demuestra es que a este gobierno no le gusta la crítica. Le incomodan los personajes que puedan representar una amenaza y, por ende, aquellos que opinan de manera distinta son sujetos de intervención telefónica.

En esta maraña, lo que más avergüenza es que en su afán revanchista la Secretaría de Gobernación a través del CISEN (Centro de investigación y Seguridad Nacional) espió al hijo de 14 años de Carmen Aristegui para llegar al celular y contactos de la periodista. Lo que demuestra que aquel reportaje de la denominada “casa blanca”, después la información sobre el plagio de la tesis del presidente Enrique Peña Nieto, aunado a los contratos de OHL que ponen de manifiesto una red de corrupción dentro del gobierno federal, le han pegado mucho a la actual administración. 

De tal suerte, que el gobierno actual no olvida ni perdona a sus críticos fácilmente. Al contrario, se vale de herramientas propias para espiar a delincuentes para utilizarlas con personajes de la vida pública.   

Cabe señalar también que el golpe mediático de esta noticia proviene de un medio internacional “The New York Times” donde el mayor accionista es Carlos Slim, conocido empresario mexicano que hace política por estos medios.

Es decir, no es la primera vez que en este poderoso medio norteamericano se ventilan temas de alta envergadura sobre el pobre gobierno que tenemos en México.

Por último, vale la pena hacer una reflexión de fondo sobre las motivaciones que puede tener un gobierno para estar dispuesto a ingresar a la vida privada de las personas. A esos que gustan de espiar habría que decirles que más información no significa mejor información. Mucho menos el tipo de información que puedes extraer de la vida privada de las personas representa una información valiosa.

En otras palabras, estos métodos de hacer política son deleznables y sólo demuestran la escasa altura de los encargados del poder en México.

 

lore750715@gmail.com

@2010_enrique

 


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