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EN BUSCA DEL CIUDADANO

(Por Enrique López Rivera) Martes, 24 de Abril de 2018 -- 5:06 am

  

 

El primer round

 

 

El pasado domingo los mexicanos fuimos testigos del primer debate presidencial del proceso electoral de 2018. Las expectativas eran altas debido a varias circunstancias. Por principio de cuentas, el formato del debate con tres moderadores prometía tener mayor dinamismo y fluidez, y así fue; vimos un ejercicio ágil y con un buen ritmo. Lo anterior, a pesar de que los participantes muchas veces no pudieron concluir a tiempo con sus intervenciones. 

Por otro lado, este debate se dio en un momento peculiar. Donde un puntero en las encuestas lleva largo trecho de sus competidores. Sin embargo, este mismo contendiente – hay que decirlo – no domina esos foros. En otras palabras, Andrés Manuel López Obrador, amplio favorito en las encuestas, llegó al debate con una cómoda ventaja de 20 puntos de preferencia que le permitía enfrentar el compromiso con cierta holgura.

Pero es su contra, le juega un estilo personal pausado y reflexivo, que no empata con los tiempos de un debate.

El resultado era predecible, los participantes (por estrategia) tratarían de atacar con todo al puntero en las encuestas. Y así ocurrió. AMLO, por su lado, trató de defenderse con buena o mala fortuna ahí depende de la óptica personal.

Porque para dar un ganador o perdedor del debate se debe de considerar primero qué pretendía cada quien de este ejercicio.  

Pensemos que AMLO se defendió bien de sus adversarios y que en este momento el sentir de la ciudadanía sea justamente ese: victimizar al candidato preferido de la mayoría. Si esa es la sensación que permea en la atmósfera, yo diría que AMLO ganó el debate.

Puesto que dejó en evidencia que es el adversario a vencer. Puede capitalizar, muy bien la idea de que todos han configurado un plan para hacerlo a un lado (no sería la primera vez que escuchamos esa versión). De esa manera, afianza el escenario de que existe una mafia en el poder que pretende eliminarlo a cómo de lugar.

Pensemos al revés, qué tal si lo que quedó al final del debate es una idea generalizada de que AMLO no tiene la suficiente capacidad de respuesta para hacerle frente a estos ejercicios. Se le vio cansado, acorralado, con un discurso vacío y sin contenido. Si esa es la imagen que se queda en la mayoría, yo diría que perdió mucho AMLO. Esa gran tribuna de tener al frente a los adversarios no pudo ser capitalizada. Por ende, esa oportunidad de oro se perdió al tiempo que se pierde la oportunidad de mostrarse fuerte y con un pié en la presidencia de México.

Por otro lado, el que bajo toda lógica sale ganando es Ricardo Anaya. Este joven político se beneficia de estos debates. Se le nota muy cómodo, sabe conducirse con concritud, domina la palabra, tiene buena presencia, es claro, en fin. Es verdaderamente un pez en el agua. Pero para su desgracia el trecho con el puntero en las encuestas es muy amplio. Le harían falta muchos debates más a Anaya para poder alcanzar a AMLO. Y para su desgracia sólo tiene otras dos oportunidades.

Otro caso que debe de analizarse es el del contendiente del PRI, José Antonio Meade. Este candidato, era el principal obligado a brillar en el debate. Era una oportunidad que no podía dejar ir. Se sabe de las capacidades de Meade y por eso se le exigía protagonismo en el debate.

Pero a mi juicio, quedó a deber. Se vio confundido entre el hacer propuesta o atacar a sus contrincantes. Esa suma de elementos no alcanzó la definición. Pasó el tiempo y Meade se quedó casi igual que como llegó.

Sobre Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón sólo diré una palabra. Sobre la primera: gris. Sobre el segundo: caricatura. No ameritan mayor atención. Entrar a un análisis de sus dichos es algo muy similar a perder el tiempo.

De tal manera que así transcurrió el primer debate. Hay algunas conclusiones pero nada en definitivo. Tengo la impresión de que el número de indecisos que vio el debate salió completamente igual. Sin grandes elementos para tomar una decisión. Es más, podría decir que otros muy convencidos terminaron por fastidiarse y pasar a engrosar la fila de los abstencionistas.

@2010_enrique

lore750715@gmail.com     

 

 


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