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CONTRAPUNTO

(Por Irving Sánchez) Martes, 4 de Agosto de 2020 -- 8:14 am

  

                                          

El color sí importa, el rojo visto como anaranjado

Candidaturas medirán lealtades políticas

 

EL COVID-19, LLEGÓ

PARA QUEDARSE

 

El mundo vive momentos históricos en esta cita con el presente jamás imaginado, en el que todos los caminos llevan a la pandemia del covid-19.

Los colores blanco y negro han sido superados por la lucha antirracista e ideológica de personajes que perdieron la vida luchando por la igualdad humana y la paz: Nelson Mandela, Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Simón Bolívar, Ernesto el “Ché” Guevara, Napoleón Bonaparte, Margaret Thatcher etcétera. Hoy el escenario es totalmente distinto. Sin guerras ni odios entre los países, aunque el único personaje repudiado es Donald Trump, la humanidad enfrenta a un enemigo microscópico, que en estos cuatro meses ha causado la muerte de más 690 mil 953 personas sin lanzar una bomba, ni un cohete, ni disparar una sola bala.

Los representantes de los países más “poderosos” del mundo, se han dedicado a crear armas nucleares para defensa contra los enemigos; los más empobrecidos (como México), compran armas para enfrentar a la delincuencia y combatir a los criminales más sofisticados y preparados.

Pero en ninguna esfera gubernamental, están preparados para hacer frente a un enemigo “invisible”. Hoy en día dominan los colores del semáforo epidemiológico de “tránsito”, el mismo que da señales de libertad. Preventivo y alto que equivalen al protocolo epidemiológico de “libertad, riesgo y peligro total”; al que se han comprometido todos los países del orbe, con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Pero México es México y millones de mexicanos siempre atentos a romper las reglas del “juego de la muerte”.

En esta ocasión, la desobediencia y la retórica se extiende a todos los sectores del país, rompiendo con los compromisos hechos con las autoridades de los tres órdenes de gobierno. Este desorden social obedece a tres factores determinantes: pobrezas, hambre y necesidad de sobrevivencia.

El abuso de las promesas por parte del gobierno federal y el firme compromiso de ofrecer un mundo seguro y feliz para los mexicanos se vuelve obligatorio cumplir. Por supuesto que esto es algo imposible de lograr, aún en los sueños mágicos del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El fanatismo lopezobradorista es el resultado, desafortunadamente de la poca cultura que refleja la nación en estos momentos tan difíciles, en los que ya nada es creíble aun sucediendo cada día miles de contagios y muertes por la pandemia del virus, que quizás este martes supere las 48 mil víctimas sin que se pueda “domar” la curva ascendente.

Quizás no sea demasiado tarde para comprender si ¿es posible todavía salvarnos? Ante la prohibición de los gobiernos y autoridades que suman más Estados de la República hacia los ciudadanos de salir a las calles sin el uso de cubre bocas.

México era hasta hace cuatro meses, un país de libertades, condicionadas a la inseguridad y la delincuencia organizada y común, pero libre relativamente, pero vino apenas este año una transformación de confinamiento y estrés, que asfixia a la población y esto no le permite ver con claridad esta realidad. Viendo para todos los lados posibles de solucionar este grave problema de salud pública, que a todos nos envuelve de una u otra manera, comprendemos que solo hay uno con o sin creencia en el covid-19.

Pero ante las distintas reglas de los protocolos epidemiológicos diseñados para que en el país se mantuviera relativamente un orden gubernamental y así romper la ola de contagios y fallecimientos por esta causa, el color rojo se vuelve anaranjado ante una visión distinta que obliga al daltonismo justificado de las autoridades, porque la mayoría de la ciudadanía está decidida a morir contagiada que de hambre, y sale a las calles para sobrevivir en medio de una terrible austeridad económica, que se agudiza cada día con un fin común que justifica los medios.

Pueden ser interrogados y cuestionados nuestros gobiernos sobre la razón de comprender que lo que sucede en nuestro país, es otra verdad con la que tenemos que compartir la responsabilidad como ciudadanos y como mexicanos.

 

DERECHO

AL INTERÉS

INDIVIDUAL

 

Esencialmente el proceso de elección de candidatas y candidatos a presidentes municipales en el Estado de Hidalgo, definirá la lealtad verdadera de quienes se consideran líderes de los distintos partidos políticos, próximos a enfrentar esta prueba en caso de que no sean los elegidos para contender el 18 de octubre de este año, como lo ha confirmado el Instituto Nacional Electoral (INE), ante la inconformidad de los representantes del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), pendientes de pagar una factura con los hidalguenses.

No solo contenderán los representantes políticos. También competirán los valores de la gente en total libertad para terminar con la ola de engaños de un gobierno impositor que justifica la “Transformación de Cuarta” con ficción.

Ningún Estado de la República se puede reducir a un solo orden político, porque los resultados son desalentadores como lo vemos y lo vivimos. Así se vivieron los tiempos del PRI, que regresa más renovado y dispuesto a recuperar lo perdido, por quienes lo representaron vergonzosamente y durante décadas fueron destruyendo su verdadera esencia política y social.

El desmantelamiento del Revolucionario Institucional, fue dando vida a figuras hechizas innegables como el mismo Presidente de México Andrés Manuel y que tanto a juzgado y criticado a los priistas, a partir de una imagen falsificada de heroísmo y salvador del pueblo oprimido. El PRI ha sido hogar de muchos personajes, que se alimentaron de su imagen y poder popular para después morderle la mano.

Se espera en las próximas elecciones constitucionales que no ganen las y los candidatos de cualquier representatividad con el voto de las minorías, como ha sucedido en cada proceso a nombre del abstencionismo. Se trata de que ganen los más fuertes contendientes, que contabilicen a favor el mayor número de sufragios, como resultado de su verdadero liderazgo y juego limpio.

Sin diferencias políticas e ideológicas, la competencia no existiría en un plano social y democrático, incluso cuando algunos adversarios son comprados para crear alianzas con la que aumentarían relativamente la fuerza del electorado.

Pero estas luchas únicamente han representado intereses personales para la mayoría de las figuras llevadas por la ambición, que muy pocas veces se dirige hacia los ciudadanos que terminan frustrados ante un proyecto fallido de cambio a una mejor forma de vida inspirado con mentiras desde las campañas.

Se cuestionará como en cada proceso político electoral, el trabajo y los resultados de los representantes políticos en turno y toca al PRI y a su máxima figura popular, Omar Fayad Meneses, abrir las expectativas de triunfo en un reducido espacio en que las probabilidades dependerán de las y los mejores candidatos palomeados con anticipación para ir más allá de la identificación con la bandera.

Será la persona la que defenderá el 18 de octubre el derecho al voto de la gente, pero antes tendrá que recuperar la confianza de los electores en un escenario federal cada vez más decadente e ineficaz que comienza a tener un efecto de rechazo ciudadano. Pero aun así nada está definido y nada es seguro; también podría depender del eslogan de Morena por el que compiten internamente los aspirantes a candidatos a alcaldes que han sido desleales con sus raíces.

Una última semana de espera y los nombres de las y los abanderados, comenzarán a fluir de cada institución oficializando sus fórmulas con las que iniciarán las campañas. La conciencia política de la gente es desde hoy un factor determinante que comienza a inclinar la balanza de aceptación de ciertos futuros candidatos que con solo la cuestión de trámite estarán dentro de la batalla.

Es cuestión de organización, de inteligencia, de experiencia, de lealtad y de instinto político lo que ha despertado ya el orden de la competencia electoral entre los hidalguenses y; este es un mejor principio que llegado el momento el “Poder Ciudadano” decidirá a los ganadores; nada es fácil, sólo es un secreto a voces en ciertos municipios…hasta entonces.

 


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