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(Por Manuel Aranda) Martes, 12 de Diciembre de 2017 -- 5:06 am

  

 

EL  TERRIBLE  PECADO  DE  SER  MIGRANTE

 

Mucho se ha escrito y analizado respecto del histórico y añejo fenómeno migratorio del cual comienza a haber referencias desde la época prehistórica. De hecho el desplazamiento de personas a través de las fronteras se remonta a la creación de estas, y ya desde entonces se suscitaban conflictos con personas del lugar de llegada. Actualmente la migración forma parte del proceso de globalización, y siendo un importante componente del desarrollo de los países industrializados, a su vez plantea retos que incluso la ONU ha instado a solucionar en el marco de los derechos humanos, la igualdad y la sostenibilidad.

El investigador Sergio Cortés Sánchez, publico en este 2017 datos muy interesantes; En los albores del neoliberalismo la economía mexicana experimentó un largo decenio de decrecimiento e hiperinflación que comprimió el poder adquisitivo de la mayoría de los mexicanos; al mismo tiempo, la economía norteamericana iniciaba un proceso de reestructuración productiva, de empoderamiento femenino y de disfrute del sueño americano que requería crecientes flujos migratorios para mantener competitividad a través de sobreexplotación de la fuerza de trabajo indocumentada e incrementar el poder adquisitivo de los nativos por abaratamiento del costo de reproducción social familiar.

En los años ochenta los mexicanos residentes en Estados Unidos aumentaron 220 mil al año; en los noventa, en 500 mil al año; en el primer decenio del actual siglo, el promedio anual fue de 250 mil y en el quinquenio 2010-2015, los residentes mexicanos en aquel país aumentaron en 40 mil al año. En 35 años de neoliberalismo hemos perdido 10 millones de personas, 97 por ciento de los mexicanos residentes en Estados Unidos tiene 15 años o más y su reproducción social hasta la edad laboral no le ha costado nada a la sociedad norteamericana, esa ha sido una de nuestras tantas aportaciones a la grandeza estadounidense. El salario promedio de los connacionales ocupados en aquel país es de 22 mil 440 dólares al año, cuando el salario mínimo federal de los empleados de gobierno es de 25 mil dólares al año.

La intensidad del flujo migratorio indocumentado ha estado en función de la necesidad de fuerza laboral de la economía norteamericana y de la oferta de visas H2A (agricultura) y H2B (manufacturas y servicios) que otorga el gobierno de Estados Unidos a mexicanos: entre 1995 y 2007 la tasa de crecimiento medio anual de la población mexicana ocupada en Estados Unidos creció a 5.7 por ciento, y en los años 2007-2016 fue de 0.26 por ciento; el flujo anual de mexicanos hacia Estados Unidos fue de 400 mil en 1990, de 600 mil en 1995, 700 mil en 1999, de 280 mil en 2007 y en su punto más bajo fue de 155 mil en 2009.

La oferta de visas para trabajos no calificados (H2A y H2B) otorgada a mexicanos ha sido menor a 100 mil al año, insuficiente para los requerimientos del mercado de trabajo. Los indocumentados son fabricación del gobierno de Estados Unidos, que permanentemente ofrece un número de visas menor a la fuerza laboral no calificada que requiere el mercado laboral de aquel país. La emigración de mexicanos hacia Estados Unidos es fundamentalmente laboral y es sensible a la demanda del mercado de trabajo; las políticas de seguridad ejecutadas en la frontera encarecen la entrada asistida y hacen más peligroso el cruce, no lo inhiben ni lo frenan, solamente preparan a los emigrantes para la vejación y violación sistemática de los derechos humanos.

Y por si fuera poco, ahora ya varios departamentos locales de policía en Texas están deteniendo a personas con base en perfil racial y sin atribuciones legales para hacerlo, toda vez que aún sin haberse aprobado la entrada en vigor de la ley SB4, esos oficiales, ilegalmente realizan funciones de migración al interrogar al primer hispano que se les ocurra y ponerlo a disposición de ICE.

 


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