El 8 de marzo se conmemoró el Día de la Mujer, un momento de reflexión respecto de las violaciones sistemáticas que se han vivido respecto a este género.

Sin embargo, este año parece que la conmemoración ha sido diversa y debe serlo, puesto que no se puede permitir que aquello que ocurrió en años pasados, ocurra en estos tiempos.

En primer punto, es necesario considerar que en nuestro país en materia legislativa, se ha hecho un trabajo arduo respecto al reconocimiento de derechos de las mujeres.

No obstante, las violaciones sistemáticas no han disminuido, siendo que las desapariciones, crímenes y violaciones, no solo en una época de gran debate y de violencia en nuestro país, sino de una gran desconfianza con las instituciones.

La problemática se ha focalizado sobre la aplicabilidad normativa y la confianza de las instituciones, siendo que en ello no se han logrado los resultados deseados.

Sin embargo, diversos techos de cristal, paradigmas y prejuicios se han roto. La idea de no poder destruir una sociedad machista, se ha desvanecido por la premisa de cómo lograrlo en el menor tiempo posible.

Las voces de la sociedad cada día, se han alzado generando un repudio hacia la impunidad y las violaciones, estableciendo un frente común ante cualquier violación.

Seguro que se ha planteado una ruta para erradicar la violencia contra las mujeres, la cual debe de ser una premisa fundamental para recobrar la confianza en las instituciones, que solo se logrará con resultados.

Parece que se ha avanzado, existen resultados, pero hay muchas más cosas más por hacer y solo por la vía de la justicia y del derecho, se podrá otorgar paz y seguridad a todas las personas.

jfernandoge1@gmail.com

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