El pleno del Congreso de Hidalgo aprobó la noche del martes 31 de marzo una reforma a la Ley de Movilidad y Seguridad Vial del estado, que contempla la aplicación del programa “Uno por Uno” en cruces que carezcan de señalización o semáforos.

Este esquema, que tuvo su origen en Tulancingo en abril de 1993, fue impulsado inicialmente como una medida para reducir congestionamientos y accidentes, además de fomentar la cortesía entre conductores. 

Aurelio Marín Huazo, quien se desempeñaba como presidente municipal en ese entonces, recordó en entrevista que el programa surgió no como una imposición legal, sino como un ejercicio de concientización ciudadana. 

Explicó que su implementación implicó el consenso de distintos sectores, entre ellos transportistas, comerciantes, automovilistas, ciclistas y peatones, así como autoridades locales. También destacó la participación de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), cuyo entonces presidente, Fernando Rey Tenorio Yáñez, junto con otros integrantes, donó la señalética colocada en diversas esquinas.

Señaló que incluso hubo resistencia inicial por parte de elementos de tránsito; sin embargo, el proyecto avanzó hasta consolidarse como una práctica aceptada por la ciudadanía. Con el tiempo, añadió, el “Uno por Uno” se convirtió en una norma que no solo agiliza la circulación, sino que también promueve el respeto al peatón y contribuye a una convivencia vial más armónica. 

A más de tres décadas de su creación, el exalcalde consideró que este modelo ha trascendido Tulancingo y se ha replicado en otras regiones del estado y del país, posicionando a la ciudad como referente en cultura vial.

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