A unos cuantos días de que se lleve a cabo la jornada electoral del 02 de junio, el ambiente político en el estado de Hidalgo se empieza a contaminar. Quizá, como parte de una estrategia política o quizá porque los que se sienten perdidos, solo les queda “lanzar lodo” a sus adversarios.

Sea como sea, lo que estamos viviendo en la entidad, es una inundación de descalificaciones entre candidatos y partidos. La narrativa del PRI se centra en una constante descalificación al gobierno federal y en particular, al presidente López Obrador. Ellos apuestan a pegarle al principal activo de Morena, quien ahora es el partido con mayor preferencia electoral.

La línea del partido del Trabajo ha sido muy beligerante. Los que ahora se ostentan como aliados de la 4T, instrumentaron una campaña en contra del gobernador Julio Menchaca y contra el partido guinda.

Sus quejas se centran en la supuesta intervención del titular del ejecutivo local en el proceso electoral, en particular, sostienen que Menchaca, encarcela a sus adversarios políticos. Cuestión que parece contradictoria porque el gobierno local, tiene denominación morenista que ha nivel nacional es aliado del partido de la estrella.

De tal manera que en la elección federal estos partidos son aliados, pero en lo local son adversarios. Y vale la pena decir, que sus diferencias son muy notorias en esta entidad, donde sus proyectos son contrapuestos.

Todo lo anterior, ha enrarecido el ambiente político a tal nivel que los señalamientos entre participantes han subido de tono. Incluso, sus campañas tocan temas familiares, personales y de pareja.

Es siempre complicado llevar el discurso a ese nivel. Hace décadas, los especialistas ya detectaban que la política tiene tres esferas de cultura cívica; la primera se denominaba participativa, donde los ciudadanos tienen una alta dimensión de involucramiento político; la segunda es la parroquial, donde las personas solo tienen la dimensión local y la última, denominada cultura de súbdito, donde los ciudadanos no tienen ninguna participación política.

Lo anterior, es reflejo de lo que pasa en este momento en las campañas políticas. Nuestra perspectiva parroquial y de súbdito, no nos permite discernir de la mejor manera sobre las propuestas que ahora buscan el poder.  Al contrario, nuestro alejamiento de la cosa pública nos hace vulnerables a las citadas campañas negativas.

De esta manera, nuevamente ganará el hígado antes que el cerebro en la toma de decisiones. No estamos lejos, por tanto, de ver lo peor en estos días que restan al 02 de junio. Seguramente los contenidos de tinte negro, estarán por salir y en es orden veremos redes sociales impregnadas de falsedades y mentiras.

Todo lo anterior, destinado a un solo objetivo: obtener el poder a costa de todo y de todos, sin prudencia y sin pudor.

La política parroquial en toda la extensión de la palabra y la versión de súbditos de muchos que sucumben a las estrategias de marketing que solo quitan sustancia a la política y la vuelven una arena de combate de muy bajo nivel.

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