·      El INE rechaza un Pacto de Legalidad para someter a AMLO

·      Los los exhortos inútiles del Tribunal Electoral al presidente

·      El presidente se pierde el eclipse total por ir con un lagotero

Hay un desfasamiento en el INE.

Al menos de su presidenta.

Todos los días, en cualquier evangelio mañanero, se ve la intervención de Andrés Manuel López Obrador en el proceso electoral con múltiples maneras y expresiones.

Con llamados a votar por su candidata Claudia Sheinbaum, con descalificaciones a Xóchitl Gálvez y a la oposición, a los cuales no baja de hipócritas, con críticas a los órganos electorales si no le satisfacen sus decisiones…

Pero éstos, el Instituto Nacional Electoral (el INE de Guadalupe Taddei) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF de Mónica Soto), también aportan su parte porque con su laxitud o de plano negligencia no imponen su autoridad y dejan el desarrollo de las campañas al garete.

Un simple dato lo demuestra: van 60 amonestaciones judiciales para frenar la injerencia lópezobradorista y el de Tepetitán no cede en su animosidad para imponer a su delfín e influir tanto en las campañas como para inclinar el resultado de junio desde ahora.

AMONESTACIONES

INÚTILES

La oposición, obvio, protesta.

De diferentes formas han acudido a ambos organismos en busca de una acción definitiva para encauzar la contienda y evitar inequidades impulsadas desde el poder.

Pero de nada sirve.

Vea usted:

En una reunión de representantes de Xóchitl Gálvez y Fuera y Corazón por MézicaSantiago Taboada, el PRI de Alejandro Moreno, el  PAN de Marko Cortés y el PRD de Jesús Zambrano, pidieron mayor energía a Guadalupe Taddei.

La presidenta del INE les sugirió convocar a todas las fuerzas electorales a un Pacto de Civilidad para evitar confrontaciones, denuncias y al final pleitos jurisdiccionales.

-No -refutó Verónica Juárez, candidata a senadora en la Ciudad de México y presidenta de Xingonas-, lo que hace falta es un Pacto de Legalidad porque la Constitución y las leyes electorales son muy explícitas.

Esto supone, remarcó, poner en orden a López Obrador a fin de detener su enorme cruzada -personal y de gobierno- a favor de Claudia Sheinbaum y demás candidatos oficiales.

Ahí se rompió el diálogo.

Además, intentó justificarse Taddei, la implementación de un Pacto de Legalidad llevaría tiempo y sería tardío porque precisamente el INE votó contra la suspensión de los mítines matutinos en Palacio Nacional.

Justo donde se dicta línea y se interfiere.

Usted saque sus conclusiones.

EL ECLIPSE DE

LA POLÍTICA

Un dato pasó desapercibido.

El eclipse del lunes 8 de abril ocultó más y duró más en Durango, a donde fue invitado con suficiente tiempo López Obrador.

Con un problema: ahí gobierna el priísta Esteban Villegas, por lo cual el presidente decidió ir a Mazatlán para estar con un amigo lagotero como Rubén Rocha Moya.

Sí, el gobernador cuya lisonja lo llevó al extremo de calificar la obra de López Obrador para la eternidad como la de los griegos e italianos.

Ya antes Rocha Moya le había sugerido hacer una curvita a la ley, para continuar en Palacio Nacional allende la Constitución.

-Yo digo que no quiero que se vaya -le dijo rastreramente.

Al tabasqueño le fue bien en Sinaloa, pero no a su enviada a Durango, la secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez, porque Villegas le envió a su igual, el secretario José Guillermo Adame.

Pero por este rechazo a un opositor, López Obrador pagó con penitencia: no vio en toda su plenitud el eclipse en Mazatlán.

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