Por Arturo Hernández Cordero

Los últimos meses, distintas figuras políticas de los Estados Unidos, han acusado a México de ser el responsable directo del creciente problema de adicción a los estupefacientes en EE.UU., haciendo énfasis en la inoperancia del Gobierno de México al momento de enfrentar al crimen organizado y amenazando con intervenir en territorio nacional, en caso de que ciertos grupos criminales no sean enérgicamente combatidos a partir de las premisas que dictan las instituciones estadounidenses.
Si bien, la ineficiencia del actual Gobierno Federal en el combate al crimen organizado y la desastrosa estrategia de seguridad implementada es un hecho fehaciente, el problema al que se enfrenta la sociedad estadounidense, es mucho mayor y más compleja del que a su clase política le gustaría aceptar: existe una degradación moral y económica generalizada en EE.UU.
Estados Unidos, otrora ejemplo de bienestar social, atraviesa por problemas económicos con los que una parte de su ciudadanía no ha podido lidiar. Aunado a ello, un gran sector de la sociedad, se encuentra asediado por una tendencia ideológica, que le ha hecho creer que las características de la cultura tradicional estadounidense han sido siempre negativas, y se han promovido una serie de anti valores en aras de una supuesta “emancipación” étnica y de género, provocando una alarmante tendencia a las adicciones y una tensión racial que no se observaba en el país vecino desde hacía varias décadas.
Ciudades importantes de EE.UU. (predominantemente de Estados demócratas) como Los Ángeles, Chicago o Filadelfia, hoy en día sufren una gran incidencia de consumo de opiáceos, que genera una violencia desenfrenada en las calles y que cada año fallezcan más de 100 mil estadounidenses por sobredosis.
La descomposición del tejido social en Estados Unidos y su declive económico, han llevado a este país a una situación caótica que lo aleja de la imagen de país modelo que los americanos siempre han vendido. Los ataques de políticos americanos en contra de México obedecen a un intento de evadir sus responsabilidades y de no hacer frente a una realidad que para ellos resulta dolorosa: Estados Unidos es un país en franca decadencia

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