Toma de protesta

El próximo 5 de septiembre, el gobierno electo en Hidalgo tomará las riendas de la administración pública estatal. Este acto protocolario que se lleva a cabo en una sesión solemne del Congreso Local tendrá varias particularidades.

Por principio de cuentas, se cambiará el recinto de aquella soberanía; es decir, se pedirá a los diputados que se muden a la plaza Juárez de Pachuca. Lo anterior, para que el pueblo tenga oportunidad de testimoniar este acontecimiento histórico.

No está por demás decir que la sede oficial resulta insuficiente para que un amplio público pueda presenciar este acto que de alguna le atañe. Realizando esta ceremonia en una plaza pública, se multiplican las posibilidades de conocer este acto republicano.

Los mensajes políticos también cobran una factura. Se busca realizar una toma de protesta en un lugar que ha conocido grandes batallas. En particular, las más complejas de la izquierda hidalguense.

Hay que recordar que en ese mismo espacio López Obrador firmó una serie de compromisos cuando el proyecto de Morena estaba en ciernes y también ahí, fue el cierre de campaña del que ahora será embestido como Gobernador Electo. Estos actos acompañados por la esfinge de Benito Juárez, que dentro de los gobiernos morenistas cobra un gran significado simbólico. 

De esta manera, en tres semanas Hidalgo tendrá una nueva administración que debe hacer frente a los grandes retos políticos, económicos y sociales de la entidad. Cuestión que no se antoja tan complicada cuando el gobernador entrante goza de una amplia legitimidad ganada en las urnas.

Ahora, sin embargo, tendrá que llevar a cabo un viraje en la forma de gobernar. Porque en los primeros días habrá una alta expectativa de los hidalguenses que exigen tener una mejor calidad de vida.

Pues todo lo anterior, se tendrá que traducir con un inicio de gobierno que por principio de cuentas ponga a disposición a los funcionarios de gobierno que no cumplieron con la tarea encomendada o que abusaron de los recursos públicos.

Llamar a rendir cuentas a los que abusaron del poder será un bono muy importante para el gobierno que inicia. Porque la legitimidad de las urnas tiene que ser acompañada con la legitimidad del ejercicio en la función de gobierno.

Es decir, en los primeros días se tendrá que percibir una nueva dirección no sólo en lo cosmético (imagen institucional) sino en los temas de fondo. Por ejemplo, vale la pena acotar que la promesa del actual gobernador era entregar un nuevo hospital general en Pachuca, cuestión que quedará pendiente.

Otro de los puntos que se deben aclarar es el faltante de 800 millones de pesos en finanzas, la pérdida de concesiones en Radio y Televisión de Hidalgo, los nombramientos que en estos días se están realizando con la intensión de incluirse en los últimos días de la administración y de esa manera justificar los espacios, etc.

Hay un largo camino por recorrer y muchos anhelos de que ese camino sea por el lado correcto. Ese fue el compromiso de los nuevos habitantes del gobierno que empezaran a tomar decisiones la primera semana de septiembre.

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