La primera jugada sorpresiva de este proceso electoral en Hidalgo, la da el partido del tucán. Ese minúsculo gremio que mantiene su registro gracias a las convenientes alianzas que celebra desde hace años, dio un viraje de último momento.

Resulta que a unas horas de que se registró la candidatura común entre el partido Morena, Nueva Alianza, Partido del Trabajo y Verde Ecologista, este último tomó la decisión de salir del acuerdo y presentar un candidato propio.

Este reacomodo de piezas generó algo de especulación, pero al conocer el perfil del que será su abanderado las cosas parecen más claras. Los entendedores hablan de un comodín (además de Francisco Xavier) que puede ser utilizado para uno u otro lado según convenga.

Es decir, se pretende generar una especie de moneda de cambio en un posible escenario competido. Donde los verdes puedan negociar algo a cambio de su “capital político”, léase uno o dos puntos porcentuales.

De ser cierta esta interpretación, los asesores del verde muestran una vez más su novates. Este partido satélite no alcanza a entender que los votantes son mayores de edad y que resulta equivocado empeñar “apoyos electorales” como si fueran cheques en blanco.

Bastará que inicie la campaña para cerciorarse de la estrategia del verde. Puede ser un partido beligerante que utilice la campaña como campo de pelea para sacar lo más posible en una contienda que la tiene perdida por adelantado.

Puede también hacer una campaña para tratar de hacer un capital político propio y definir con claridad cuáles son sus alcances en el territorio estatal. Porque vale la pena recordar que ese partido desde su inicio no ha tenido un candidato propio al gobierno del estado. Es decir, siempre ha participado en coalición.

No hay que descartar que ese núcleo de militantes y simpatizantes verdes busquen una alianza de facto con MC, otro partido pequeño que no tiene ninguna posibilidad de ganar la elección. Pero que quizá pueda hacer algo de ruido en un escenario polarizado como se avizora en el estado.    

Tampoco hay que destacar que el partido verde tuvo algunos momentos de gloria cuando fue arropado por el PRI. Esa alianza perversa permitió que cada partido en lo individual tuviera diputados de representación proporcional que votaban en bloque. Es decir, el PRI configuró su propia oposición con los verdes y simularon ser contrarios cuando en realidad eran aliados políticos.

A lo anterior se suma otro elemento a nivel nacional. La salida del verde de la candidatura común en Hidalgo coincide con una multa que impuso la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de 118 millones de pesos a ese partido, por la utilización de influencers para hacer propaganda electoral en tiempo prohibido.

De tal manera que hasta se podría parecer conveniente para sus antiguos aliados hacerse a un lado de aquel que está señalado en este momento de tratar de evadir la ley y jugar sucio en las campañas.

Sea cual sea el proceder de este partido, lo cierto es que el verde de Hidalgo es muy verde. Da un salto al precipicio teniendo una lectura de la situación política del estado que parece riesgosa. Es muy seguro que este comportamiento tendrá repercusiones inimaginables porque el grupúsculo de militantes del verde no está acostumbrado a caminar solos en las contiendas. Su orfandad los va a llevar a un callejón sin retorno por tratar de sacar ventaja a costa de todo y de todos.

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