De amor y muerte

En plena pandemia llega un Día de Muertos de altares. Como cada año, nuestros altares se han llenado de flores a los muertos; en muchas familias mexicanas y a nivel mundial estos dos últimos años ha habido pérdidas.

Este año que sea una celebración de amor; ya que el amor trasciende a través de la muerte.  La pérdida de la pareja es difícil, y más aún cuando es inesperada. 

Formar pareja y llegar al amor es un proceso: de conocerse mutuamente, de ir formando convivencia con sus propios rituales, de irse adaptando a las rutinas y de irse entendiendo y aceptando.  Cuando todo esto se va creando llega el punto de estabilidad que da la sensación de bienestar.  Y en estos tiempos cuando la muerte llega esta estabilidad se quiebra y puede ser muy difícil de superar.

Cuando pierdes a tu pareja por muerte inesperada, esta estabilidad que habían formado cambia de un momento a otro y tendrás que sacar todos tus recursos para enfrentarlo.  Primero la ausencia te exigirá modificar tus rutinas, tal vez también tengas que adaptarte económicamente, tal vez tengas que adaptarte a la soledad; y tal vez pienses que será imposible recuperarte.  Así se siente el amor también.

El dolor de la pérdida puede ser difícil de superar, pero de alguna manera se acomoda a tu vida.  Saber que la trascendencia de alguien depende de ti es la clave.  Alguien podrá dejar de vivir pero seguirá presente mientras esas historias y enseñanzas se mantengan presentes.

Cuando se ha construido el amor, ni la muerte lo termina.  El amor siempre trasciende.  Los recuerdos, las historias y lo creado lo mantienen.  Incluso a pesar de las nuevas parejas o de nuevos amores.  Cuando ames, crea historias, momentos y rituales que a su vez que mantienen y hacen crecer al amor; lo perduran. 

Este año que tu celebración de muertos haga homenaje al amor.  A este amor que se mantiene vivo a pesar del tiempo y la vida.  Que recuerdes a tus seres queridos con aquello que te hizo quererles y de lo cual aprendiste.  Que aprendas de tus antepasados a amar (incluso del mal ejemplo) y que tu amor le enseñe a tus nuevas generaciones.

Que las tradiciones no se pierdan, pero que el amor no muera.

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