SAL Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

La sal es vital para mantener el equilibrio de los fluidos corporales, pero las cantidades que rebasen los requerimientos necesarios para cada persona, pueden producir retención de líquidos y algunas alteraciones a nivel renal, entre otros daños. Su carencia puede provocar deshidratación. Afortunadamente, nuestro organismo puede regular la relación sodio-fluidos, sin embargo, si ese mecanismo falla o no funciona apropiadamente, se retienen líquidos y por problemas cardíacos, renales o pulmonares, se hace necesaria una dieta baja en sodio. Todos los estudios coinciden en que las dietas bajas en sal son buenas para los hipertensos mayores de 60 años, ya que ingerir menos de 2 gramos de sal por día y mantener un peso adecuado, previene complicaciones cardiovasculares y reduce la necesidad de medicamentos para la presión. Cabe mencionar que el requerimiento diario máximo de sal es de 2 gramos por día, incluso si no hay síntomas de enfermedad cardíaca.

La sal de mesa frecuentemente es adicionada sin control en los alimentos, su consumo excesivo eleva la presión arterial y daña todo el sistema vascular, el corazón, el cerebro y el riñón. El daño sobre ellos disminuye la bioactividad del óxido nítrico, una sustancia liberada por las células de las arterias y que mantiene sanas a sus paredes. La costumbre de agregar sal abundantemente a la comida puede tener consecuencias fatales a largo plazo, sobre todo si se hace con sal refinada. Existe una relación entre el consumo excesivo de sal de mesa y daño cardíaco, renal y cerebral, independientemente del nivel de presión arterial. Se incluye a la sal dentro de la lista de factores de riesgo cardiovascular, entre los cuales se encuentran el tabaquismo, la hipertensión y el colesterol elevado.

La mayor cantidad de eventos cardiovasculares se observa en individuos que creen tener la presión normal o por lo menos no tienen el buen hábito de realizarse un chequeo médico anual.

En nuestro país, los mexicanos consumimos, en promedio, 12 gramos de sal por día, mientras que la recomendación médica es de aproximadamente la mitad, es decir 6 gramos, cantidad ideal para las personas adultas sanas. Si disminuyéramos en 3 gramos el consumo de sal diario, se evitarían del orden de 30% muertes anuales. Desde hace más de medio siglo se ha venido recomendado la restricción del consumo de sal para prevenir la hipertensión arterial, como una de las medidas básicas de salud pública. Reducir el consumo de sal mejora niveles de presión arterial en pacientes que viven con hipertensión, con obesidad, a los adultos mayores, a pacientes que padecen enfermedades cardiovasculares y renales. Sugiero que retiremos los saleros de nuestras mesas, lo cual coadyuvará en su salud y la de toda su familia. ¡¡¡ Baje de peso e inicie un nuevo estilo de vida!!!

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