González Pedrero y López Obrador: la democracia fracasada

·      González Pedrero y López Obrador: la democracia fracasada

·      Aquella votación dirigida para candidatos en los municipios

·      Línea 12: sin altos culpables en construcción y conservación

En 1983 fuimos invitados varios reporteros a Tabasco.

Se estrenaba Enrique González Pedrero como gobernador del estado y quería imprimir su sello al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Aprovechó su ascendencia con el presidente Miguel de la Madrid y el dirigente priísta Adolfo Lugo Verduzco convino en impulsar la democracia.

Primer experimento: designar dirigentes regionales y postular candidatos a presidentes municipales con el voto de la militancia.

Los reporteros, acompañados de miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), senadores y diputados federales, fuimos observadores.

La logística de prensa fue coordinada por Juan José García de Haro y cada periodista decidió a cuál lugar asistir para narrar el acontecimiento.

En aquel tiempo despuntaba un joven político impulsado por Ignacio Ovalle Fernández y recomendado a González Pedrero, quien lo designó presidente del Comité Directivo Estatal (CDE).

Era Andrés Manuel López Obrador, antes representante del Instituto Nacional Indigenista (INI) y convertido en guía político tricolor.

Lo vimos operar.

DEMOCRACIA

TRANSPARENTE

Quienes sabíamos su origen, acudimos a Macuspana.

En el municipio de López Obrador y en su pueblo natal, Tepetitán, estuvo presente como agitador para hacer ganar a su candidato.

Lo consiguió con creces, sin oposición.

-Se notó la mano de la dirigencia del PRI. ¿Fue su instrucción? -pregunté al gobernador Enrique González en presencia de su operador de prensa Antonio Andrade.

-No hubo recomendación. Es una democracia transparente -contestó el político, literato e historiador tabasqueño fallecido ayer.

-Me recuerda a la democracia transparente de Carlos Sansores Pérez, tan burda que Fidel Velázquez la criticó con un: “Es tan transparente que ni la veo…”.

-No te confundas -me refutó González Pedrero-. Este es el primer experimento democrático del PRI desde el principio de sus orígenes. Dénos oportunidad.

Meses después renunció López Obrador y de aquel proyecto nadie se acuerda: por eso ahora lo recuerdo como una promesa perdida.

Con una pregunta adicional:

-¿Aprenderán de ella Alejandro MorenoAlito, y quienes detentan la nomenclatura del partido histórico de México?

PRESIDENCIABLES

SIN MANCHA

Si no hay arrepentimiento postrero, al límite, hoy debemos conocer el informe del accidente en la Línea 12 del Metro, sucedido hace más de cuatro meses.

Muchas voces intentan desacreditar a la empresa noruega DNV, con presencia en un centenar de estado y más de 12 mil empleados en el mundo.

Sus ejecutivos han prometido sustentar sus conclusiones sobre hechos y con estricto criterio técnico y no político.

Las previsiones son: no habrá grandes culpables, ni quienes en 2012, tiempos de Marcelo Ebrard, apresuraron su inauguración, ni quienes la operan en estos tiempos de Claudia Sheinbaum.

Los cargos se descargarán -y no es oxímoron- sobre responsables técnicos, supervisores y residentes de obra, gente encargada de los trabajos finales.

Lo dicho aquí a lo largo de toda esta polémica: si ya Carlos Slim y los demás empresarios convinieron asumir los costos, ¿para qué agitar la justicia?

Así no se desprestigia a nadie ni se apea a los señalados desde Palacio Nacional para la contienda presidencial del 2024.

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