EN MI DESTINO ESTABA EL CONOCERTE

Si eres amante del cine de arte con certeza tienes más de una película favorita, ¿podrías entonces contarme cuáles, de todas las que has visto, han dejado marca en ti? Yo empiezo…

Justo este fin de semana, después de estar en casa durante dos semanas por temas de salud, opté por descansar mi cuerpo y retomé una actividad tranquila: tardes de películas. En mi repertorio estuvieron clásicas de mi adolescencia y una de mis favoritas es Amélie.

El fabuloso destino de Amélie Poulain, traducción del título original “Le fabuleux destin d’Amélie Poulain”, es una comedia francesa del 2001 de Jean-Pierre Jeunet.

La magia de esta película, y por lo que a mí me gusta mucho, es que tiene la verdadera esencia del arte francés. En primer lugar la música, que además de original la relaciono fácilmente a las melodías de un carrusel de feria o de una pequeña caja musical. En segundo lugar la paleta de colores utilizada en toda la película, pues marca indiscutiblemente una relación entre el arte moderno y la admiración del director por varios exponentes de la pintura.

La tercera es la trama y la forma de contar la historia, ya que lo hace mediante un narrador externo pero íntimamente relacionado con los personajes. Y por último los escenarios parisinos, ya que la primera vez que vi la película aún no conocía Paris entonces ver el metro, la frutería de la esquina, el barrio de Montmartre y la cafetería simplemente alimentaba mi imaginación.

Si retomamos el título de la película, ahí habla del « destino » y creo que eso me pasó. La primera vez que pise suelos parisinos, como fue en un corto tiempo, opté por un tour para conocer los lugares emblemáticos de la ciudad.

En Europa existen “Free Walking Tours” que son buenísimos y los recomiendo mucho porque los guías estudian ampliamente haciendo los recorridos muy dinámicos. Como el nombre lo dice no tienen costo y la ganancia de los guías es la propina que tú les otorgas acorde al grado de satisfacción del tour.

De hecho, en México algunas ciudades como CDMX, Puebla y Playa del Carmen están implementando esta ideología, pero bueno de eso tendré que contarles después… Entonces, regresando a mi historia por la ciudad de la luz, la sorpresa del tour fue que nuestro guía nos llevó a la cafetería “Deux Moulins” que es donde se filmaron las escenas de Amélie.

Después de varias fotografías, me sentí parte de la película. No sólo conocí el lugar, también degusté del café y recordé lo mucho que soñaba de estar ahí. Era mi destino conocerlo. Me enamoré.

Al final, esta película marcó mi vida, me inspira y muchas de las melodías aún las utilizo para mis clases de concientización corporal. También, es interesante saber que a muchas personas de mi generación les dejó marca. De hecho, muchos utilizaron el nombre del personaje principal para nombrar a sus mascotas, perritas o gatas. Curiosamente también Amelia es el nombre popular entre sus hijas.

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