Nuevos tiempos, trato mucho más igualitario en la consigna

Justo a tiempo, con “timing” estrictamente apegado a la legalidad a que obliga la Carta Magna en México, el Presidente López Obrador realizó la tan polémica y esperada llamada de felicitación a Joe Biden, ahora sí, siendo nombrado por el colegio electoral de su país como Presidente Electo.  El mismo AMLO calificó como fraterna y respetuosa la llamada telefónica que sostuvieron, y aseguró que Joe Biden tiene claro que en el fenómeno migratorio se debe de apoyar a los países de Centroamérica y a México.

Ubicado junto con el canciller Ebrard en una gira del trabajo por el sureste, se dio el contacto telefónico directo del mandatario mexicano con un Biden que se mostró afable y simpático, en esa comunicación que al no haberse dado justo cuando sus detractores comenzaron a insistir torpemente en que debía hacerlo antes, fue pretexto para cerca de tres semanas de ataques estériles y plenos de desconocimiento tanto de las leyes mexicanas como de los tiempos políticos.

Los temas de migración fueron la parte medular que se va a atender.

Incluso pareciendo que la agenda atendiera más a los problemas sociales si tomamos en cuenta que se planteó que se debe de apoyar a los países de Centroamérica y a México sobre todo a estados del sur-sureste del país para promover el desarrollo y con ello atender el fenómeno migratorio dando opciones, oportunidades de empleo y bienestar para que la gente no se vea obligada a abandonar sus pueblos, que no abandonen sus familias, en palabras del propio López Obrador.

Sin duda los haters a sueldo y los chayoteros de antaño que creyeron encontrar no solo la veta para golpear, sino también una posible esperanza de ver contra la pared a AMLO ante un eventual ataque de los renacidos demócratas, se quedaran no solo esperando, sino con un palmo de narices porque no tuvieron la visión política ni el colmillo suficiente para entender que por más increíble que parezca, es Biden quien requiere legitimizarse lo antes posible, y quien mejor para ayudarle en ello que uno de los presidentes con mayor legitimidad en el orbe, sí, Andrés Manuel López Obrador.

Saldrán sobrando las excusas veladas o el proceso de matizar las agresivas criticas de hace días; lo escrito y consignado es indeleble y se une a una más de tantas pifias que los empleados de la “industria anti AMLO” abonan a sus negativos registros, logrando de manera inversa a sus intenciones, solo fortaleces la popularidad y niveles de aceptación del líder de la 4T.

Antes de un mes, el 20 de enero para ser más precisos, se comenzará a escribir una nueva historia de las relaciones bilaterales entre nuestro país y la gran potencia del norte, con una posición inéditamente investida de dignidad y sin el sometimiento al que tradicionalmente los anteriores gobiernos mexicanos indignamente accedían. Nuevos aires, nuevos tiempos, trato mucho más igualitario es la consigna.

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