La impunidad

Uno de los temas reiterados en casi todas las charlas respecto del derecho, siempre surge el tema de la impunidad, es decir el hecho que una persona realice un acto ilícito y no sea castigado por el mismo.

Lo anterior genera un sentimiento de incertidumbre en la mente de las personas que implica la idea de un poder actuar contrario a las normas sin consecuencias, lo cual se considera incentiva los ilícitos.

Sin embargo, existe un segundo punto fundamental que consiste en la generación de violencia como causa de la propia violencia, dado que el derecho evita que las personas nos hagamos justicia por nuestra propia mano, monopolizando la justicia únicamente al Estado con la finalidad que sean las partes quienes al intentar hacer justicia generen mayores actos de violencia, alterando aún más el orden público.

En ese sentido, el derecho se vuelve el proceso pacificador por excelencia, ya que el mismo implica que las partes dejen a un lado la venganza privada, para que sea el Estado quien resuelva las controversias otorgando paz a la sociedad y seguridad a toda persona que no quedará impune ningún acto que atente contra la misma.

Por el contrario, el Estado Constitucional de Derecho, se rompe cuando la propia sociedad considera que cualquier persona puede realizar actos ilícitos y no será punible, puesto que la sociedad se considera indefensa y se siente relegada desprotegida.

Pero, aún existe un fenómeno mucho peor el cual consiste en la simulación de la justicia, dado que en este hecho la sociedad se siente aún más vulnerable, dado que por un lado persiste la impunidad, pero contrario a confiar en las instituciones teme porque las instituciones sean quienes realicen injusticias, siendo que las propias injusticias comiencen con la violencia, en cuanto hace a los derechos de las personas.

En tal sentido, al concluir proceso con inocentes castigados la idea de impunidad del culpable aumenta y la inseguridad aún más y ello solo nos lleva a redoblar el esfuerzo por conducirnos por el camino de la justicia y a exigir aún más de nuestras instituciones.

Lic. Juan Fernando González Espinosa

juanfer_lm@hotmail.com

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