En Busca del Ciudadano

Elecciones en Estados Unidos

Por Enrique López River

Uno de los referentes de la democracia electoral en el mundo es Estados Unidos. Con todos sus bemoles, aquella nación del norte, representa un ejemplo a seguir por su alto nivel de institucionalidad y por su extendida práctica de las libertades políticas, de prensa, expresión, asociación, entre otras.

En la región, la unión americana sirve de modelo para otros países que han querido incursionar a un sistema bipartidista que en aquella nación funciona bien. Sus campañas electorales y todo lo relativo a la comunicación política nacieron y se consolidaron allá.

En particular, los debates entre los candidatos de Estados Unidos tienen una larga tradición en el ADN de los votantes. Sus formatos son ágiles, directos, incluso verbalmente violentos.  Mientras que en otros países todavía esos intercambios son una excepción.

En suma, la democracia electoral norteamericana (aunque no pasa por su mejor momento) tiene una amplia base social. En ese contexto, se celebrarán elecciones presidenciales dentro de tres meses. Una elección que tendrá un elemento nuevo: el coronavirus.

Esta nación con más de 330 millones de habitantes y con cinco millones de contagios, tendrá una cita con las urnas en el que será el mayor ejercicio de evaluación ciudadana sobre las políticas de salud en aquel país.

Vale mucho la pena voltear a ver qué ocurre en esa elección con las condiciones antes descritas. No será sencillo llevar a cabo las convenciones de los partidos políticos que representan verdaderos ejercicios simbólicos. Esos actos masivos son televisados en horario estelar y tienen un nivel de gran show de la política nacional. Esto seguramente deberá cambiar.

Su forma de elección aunque está sujeta a la legislación de cada estado, tiene como común denominador un acto presencial antes que electrónico. Vale mucho asomarse a esta experiencia antes que en los estados de Hidalgo y Coahuila, se celebren elecciones locales.

Pero por el otro lado, y entrando a un tema sobre el valor del sufragio, lo que está en juego es el respaldo ciudadano a un gobierno que actuó de manera incorrecta (eso arrojan las encuestas de aquel país) a una emergencia sanitaria. 

Cuestión muy similar a lo que pudiera ocurrir en nuestro país, guardadas todas las proporciones. Y el caso de Coahuila e Hidalgo, representan un parteaguas que puede arrojar alguna conclusión adelantada el próximo mes de octubre.

Aunque hay que tener cuidado porque en el territorio nacional, la institucionalidad democrática no tiene tanta tradición como en el país del norte. Pero de cualquier manera, nosotros tenemos a menor escala un ensayo de evaluación ciudadana expresada en las urnas sobre la combinación nueva de política y coronavirus.

Esperemos que las conclusiones sobre este ejercicio democrático sean realmente una expresión ciudadana sobre el estado de las cosas y condiciones políticas y de salud. Ojalá que no se vuelvan monedad de cambio que algún partido utilice a través de la compra de voluntades.

Porque también hay que considerar que muchas de las personas que acudirán a la urna lo harán convencidas de manifestar su rechazo al gobierno y otras su respaldo. Pero lo que sería difícil de procesar es que muchos de los votantes decidan quedarse en casa. Mandando con ello un fuerte mensaje. Prefieren salvaguardar su salud antes que ejercer sus derechos políticos.

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